Desde tiempos históricos Cataluña siempre ha pertenecido a España, ya sea en el Reino de Aragón o como Comunidad Autónoma o región. Se dice que Cataluña ha vivido épocas de confrontación con el resto del territorio peninsular, y es cierto. Desde enfrentamientos entre campesinos y nobleza hasta enfrentamientos de más eco histórico como puede ser la Guerra dels Segadors. Pero en los corazones de los catalanes nunca apareció ese sentimiento de odio y rechazo hacia sus compatriotas, hasta hace poco tiempo atrás.
Populistas, demagogos y manipuladores han pasado por las sillas de poder catalanas, haciendo creer al pueblo catalán que existe algo que nos separa del resto de los españoles. Algo, que según ellos, es el odio y el trato desigual que nos ofrece el Estado español a los catalanes.
Francesc Macià, mediante su partido político Estat Català (que años después tomaría el nombre de Esquerra Republicana de Catalunya), ya vino anunciando lo que más tarde se convertiría en un movimiento antiespañol e independentista.
Por otra rama seguía estable el nacionalismo catalán de Crist Catalunya, presidido durante años por Jordi Pujol, que luchó durante el franquismo por una Cataluña dentro de España pero con cierta autonomía.
Si he citado anteriormente a Jordi Pujol es porque ha marcado una época histórica en la vida democrática de nuestro país. ‘Molt Honorable President’, gobernó Cataluña desde 1980 hasta 2003 y fue, para algunos, un gran defensor de nuestra región. Todo perfecto hasta que nombró como sucesor a Artur Mas y salieron a la luz sus casos de corrupción.








