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Rendimos cuentas: los impuestos

En 2023 nos presentamos a las elecciones municipales con un programa que incluía 190 propuestas para mejorar Sant Feliu. Entre ellas, defendíamos una idea fundamental: una gestión económica más eficiente, capaz de administrar bien los recursos públicos y convertirlos en mejores servicios para nuestros vecinos.

Ahora, en la recta final del mandato, toca rendir cuentas. Explicar qué hemos hecho, qué hemos denunciado y qué queremos mejorar de cara al futuro.
La eficiencia económica no consiste simplemente en gastar menos. Consiste en gastar mejor, establecer prioridades y garantizar que el dinero de los contribuyentes se utilice de forma responsable.
Durante estos años, desde el Partido Popular hemos ejercido nuestra labor de oposición fiscalizando la gestión del gobierno municipal, cuestionando sus decisiones presupuestarias y defendiendo una política fiscal más justa para las familias de Sant Feliu.
Un ejemplo claro lo encontramos en las ordenanzas fiscales para 2025. El gobierno municipal aprobó subidas de impuestos, tasas y precios públicos. Desde el PP nos abstuvimos en la votación relativa a los impuestos y precios públicos, pero votamos en contra del incremento de la tasa de recogida de basuras, por considerarlo injusto, y cuestionamos la falta de transparencia de las bonificaciones planteadas.
También hemos criticado unos presupuestos municipales que aumentan en volumen, pero que no siempre se traducen en mejoras perceptibles para los ciudadanos. En noviembre de 2025, el gobierno presentó unas cuentas de 57 millones de euros, un 6,15 % más que el año anterior. Nuestra preocupación era clara: más gasto estructural y más presión fiscal no garantizan, por sí solos, mejores servicios públicos. El ejemplo claro lo tenemos con el tasazo a la recogida de basura que ahora que tenemos ya el nuevo servicio activo vemos que para nada se corresponde con la calidad que deberíamos tener.
Porque los vecinos no pagan impuestos para que el Ayuntamiento presuma de grandes cifras. Los pagan para tener unas calles limpias, una ciudad segura, una iluminación adecuada y unos servicios que funcionen.
Desde la oposición no tenemos la capacidad de ejecutar directamente nuestras propuestas, pero sí la responsabilidad de controlar, denunciar y exigir explicaciones. Y eso es lo que hemos hecho durante este mandato.
Pero rendir cuentas no consiste únicamente en mirar atrás. También significa explicar qué queremos hacer a partir de ahora.
Primera propuesta: una revisión del gasto municipal para ganar eficiencia. Queremos evaluar periódicamente los contratos, los servicios y los gastos del Ayuntamiento para identificar duplicidades, costes innecesarios y oportunidades de ahorro. Cada euro que se ahorre mediante una mejor gestión podrá destinarse a las necesidades reales de los vecinos, sin renunciar a la calidad de los servicios.
Segunda propuesta: una fiscalidad más justa y transparente. Nos comprometemos a revisar las ordenanzas fiscales con criterios de equidad, simplificar las bonificaciones y facilitar que cada ciudadano conozca qué paga, por qué lo paga y qué servicios recibe a cambio. Las ayudas y bonificaciones deben explicarse con claridad y aplicarse mediante criterios comprensibles y accesibles.
En 2023 nos comprometimos a trabajar por una Sant Feliu mejor. Durante estos años hemos fiscalizado las decisiones económicas del gobierno, hemos cuestionado subidas que consideramos injustas y hemos defendido que la gestión municipal debe estar al servicio de las personas.
En 2027 queremos dar un paso más: pasar de exigir una gestión eficiente a tener la oportunidad de aplicarla, con prioridades claras, control del gasto y transparencia.
Porque gestionar bien el dinero público no es una opción. Es una obligación con todos los vecinos que, con su esfuerzo, hacen posible el funcionamiento de nuestra ciudad.

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Rendimos cuentas: seguridad y convivencia

En 2023 nos presentamos a las elecciones municipales con un programa que incluía 190 propuestas para mejorar Sant Feliu. Uno de nuestros compromisos era trabajar por una ciudad más segura, donde el civismo y la convivencia fueran también una prioridad.
Hoy, queremos seguir con la serie de nuestros artículos semanales donde rendimos cuentas de nuestra actividad durante este mandato. Esta semana nos toca explicar qué hemos hecho desde la oposición y cuáles han sido nuestras iniciativas para mejorar la seguridad y la convivencia en Sant Feliu.
La seguridad es una de las preocupaciones que más nos trasladan los vecinos.
Y seguridad no significa únicamente hablar de delitos. Significa poder caminar por nuestras calles con tranquilidad, disponer de una iluminación adecuada, prevenir comportamientos incívicos, proteger nuestros espacios públicos y garantizar que exista una respuesta cuando se producen problemas de convivencia.
Por eso, durante este mandato hemos llevado estas cuestiones al Ayuntamiento y hemos reclamado medidas concretas.
Una de ellas fue la videovigilancia, una herramienta que ya incluíamos en nuestro programa electoral y que defendimos como instrumento para mejorar la prevención y la seguridad en determinados puntos de la ciudad. En los presupuestos municipales de 2024 se recogió finalmente un proyecto de videovigilancia que el PP había solicitado y llevaba en su programa electoral.
Otra de nuestras líneas de trabajo ha sido la iluminación, sobre la que hicimos un repaso exhaustivo la semana pasada. Pero insistimos de nuevo ya que una calle correctamente iluminada no solo mejora la calidad del espacio público. También contribuye a que los vecinos se sientan más seguros cuando vuelven a casa.
La seguridad y el civismo están estrechamente relacionados.
Una ciudad en la que se deteriora el mobiliario urbano, se realizan pintadas, se ensucian los espacios públicos o se producen comportamientos que afectan al descanso de los vecinos acaba deteriorando también la convivencia. Por eso presentamos una moción para elaborar un Plan de Grafitis, que fue aprobada por unanimidad.
La propuesta incluía no solo aumentar la limpieza de las pintadas, sino también reforzar la prevención, incrementar el seguimiento policial y las sanciones, realizar campañas de concienciación y establecer medidas específicas de apoyo a los comercios afectados. Estas medidas no han sido trasladadas de manera adecuada a nuestras calles y seguimos viendo espacios públicos deteriorados, mobiliario urbano en condiciones deficientes y esa sensación de abandono general que nos trasladáis día tras día.
Como en los capítulos anteriores, debemos recordar que hemos ejercido nuestro trabajo desde la oposición. No hemos tenido la capacidad de ejecutar directamente las políticas municipales, pero sí hemos tenido la obligación de fiscalizar al Gobierno, trasladar las preocupaciones de los vecinos y presentar propuestas.
De cara a 2027: queremos más prevención y más control. La seguridad y el civismo seguirán siendo una prioridad para nosotros. Queremos una ciudad donde la prevención tenga un papel fundamental, donde exista una coordinación efectiva entre los cuerpos policiales y donde los vecinos puedan comunicar fácilmente los problemas que detectan. Queremos también continuar avanzando en herramientas como la videovigilancia allí donde esté justificada, mejorar la iluminación de los puntos que lo necesiten y reforzar las políticas contra el incivismo. Y creemos que también es necesario evaluar las políticas que se ponen en marcha.
Por ejemplo, el Ayuntamiento ha incorporado durante 2026 servicios de una mal llamada mediación nocturna, con el objetivo de prevenir conflictos de convivencia y favorecer el descanso vecinal. No podemos conformarnos con un servicio privado de policía low-cost.
Una ciudad segura es una ciudad que funciona y nosotros queremos dar un paso más: más prevención, más coordinación, más control y más seguridad para nuestros barrios.
Porque poder vivir, trabajar y disfrutar de Sant Feliu con tranquilidad no debería ser un privilegio. Debe ser un derecho de todos los vecinos.

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Rendimos cuentas: la iluminación

En las últimas semanas he querido compartir contigo, de una forma cercana y transparente, el trabajo que hemos realizado durante este mandato desde la oposición. Hoy quiero hablarte del tercer capítulo de nuestro programa electoral de 2023: la iluminación.

Puede parecer un tema menor, pero estoy convencida de que no lo es.

Una calle bien iluminada da tranquilidad. Invita a pasear, favorece el comercio, mejora la movilidad y hace que nuestros barrios sean más seguros. En cambio, cuando una plaza permanece a oscuras o un camino apenas tiene luz, muchos vecinos dejan de utilizar esos espacios, especialmente por la noche.

Durante estos años hemos comprobado que esta preocupación era compartida por muchos vecinos. Al inicio del mandato presentamos una moción para reclamar una auditoría sobre el estado de la iluminación de nuestras calles. La respuesta del tripartito municipal fue negar que existiera un problema de iluminación en Sant Feliu.

Ante esta falta de voluntad para reconocer el problema y poner soluciones, desde el Partido Popular pusimos en marcha la campaña «Ilumina Sant Feliu», mientras continuábamos reclamando mejoras al Ayuntamiento.

Y quisimos llevar esta reivindicación también a pie de calle. En nuestras carpas hemos repartido linternas a los vecinos como símbolo de una situación que consideramos inaceptable: que haya calles y espacios de Sant Feliu donde los vecinos tengan que preocuparse por la falta de iluminación.

Porque iluminar nuestras calles no debería ser una reivindicación política: debería ser una obligación básica del Ayuntamiento.

Nuestro objetivo siempre ha sido el mismo: que ningún vecino tenga que cambiar de camino por falta de luz, que nuestros parques puedan disfrutarse con tranquilidad y que los espacios públicos transmitan seguridad a cualquier hora.

Todavía queda mucho por hacer.

Por eso, de cara a 2027 queremos impulsar un Plan Director de Alumbrado Público, completar la renovación de las luminarias por tecnología LED, mejorar la iluminación de parques y pasos de peatones e incorporar sistemas inteligentes que permitan detectar averías de forma inmediata.

Porque una ciudad que se cuida también se ilumina. Y cuando una ciudad está bien iluminada, todos vivimos un poco más tranquilos.

La próxima semana continuaré repasando nuestro programa electoral y hablaremos de uno de los temas que más preocupa a los vecinos: la seguridad.

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Rendimos cuentas: el estado de nuestras calles y del espacio urbano

En el anterior capítulo de esta serie hablábamos de limpieza. Hoy continuamos repasando nuestro programa electoral de 2023 y nos detenemos en otro de los asuntos que considerábamos fundamentales: el estado de las calles y del espacio urbano de Sant Feliu.
Porque una ciudad no solo debe estar limpia. También debe estar cuidada, mantenida y preparada para que todos podamos utilizarla con seguridad.
Cuando elaboramos nuestro programa, ya advertíamos de la necesidad de mejorar el mantenimiento de nuestras calles, aceras y espacios públicos. Y durante estos años hemos comprobado que sigue siendo una de las cuestiones que más preocupan a los vecinos.
Una ciudad que necesita mantenimiento
A lo largo de estos tres años hemos recibido y trasladado numerosas quejas relacionadas con el estado del espacio público: aceras deterioradas, pavimentos en mal estado, baches, desperfectos y problemas de accesibilidad.
Son situaciones que pueden parecer pequeñas cuando se observan de manera aislada, pero que afectan directamente al día a día de los vecinos.
Una acera levantada puede dificultar el paso de una persona mayor. Un pavimento deteriorado puede convertirse en un riesgo. Un espacio público sin el mantenimiento adecuado transmite una imagen de abandono.
Por eso hemos llevado estas cuestiones al Ayuntamiento y hemos reclamado actuaciones concretas.
Nuestra responsabilidad desde la oposición
Como ocurre con el capítulo de limpieza, hay una realidad que no podemos obviar: estamos en la oposición.
No tenemos capacidad para ejecutar directamente las obras ni decidir dónde se destinan las inversiones municipales.
Pero sí tenemos una responsabilidad que hemos asumido: fiscalizar al Gobierno municipal, recoger las demandas de los vecinos, denunciar los problemas y plantear alternativas.
Y eso es lo que hemos hecho durante estos años.
Hemos defendido que el mantenimiento de las calles no puede depender únicamente de actuaciones puntuales. Sant Feliu necesita una política permanente de conservación del espacio público.
Porque esperar a que una acera esté completamente deteriorada para actuar siempre acaba siendo más caro y menos eficaz que mantenerla correctamente desde el principio.
Un plan de mantenimiento para Sant Feliu
De cara a 2027 queremos convertir esta cuestión en una prioridad.
Proponemos impulsar un Plan de Mantenimiento de Calles y Aceras que permita identificar las necesidades de cada barrio, establecer prioridades y programar las actuaciones necesarias.
Queremos que los vecinos puedan conocer qué calles necesitan actuaciones, cuáles son las prioridades y cuándo está previsto intervenir.
Y, sobre todo, queremos que el mantenimiento deje de ser una cuestión reactiva para convertirse en una política planificada.
Sant Feliu está creciendo y transformándose. Precisamente por eso necesitamos que el espacio público esté a la altura de las necesidades de quienes viven en nuestra ciudad.


Una ciudad no funciona únicamente cuando se inaugura una nueva infraestructura.
Funciona cuando sus calles están cuidadas, sus aceras son accesibles y sus espacios públicos se mantienen correctamente todos los días del año.
Ese fue nuestro compromiso en 2023 y lo sigue siendo hoy.
Desde la oposición hemos seguido señalando los problemas y exigiendo soluciones.
Y de cara a 2027 queremos dar un paso más: planificación, mantenimiento, prioridades claras y transparencia.

Porque el espacio público es de todos, y cuidarlo es una obligación.


La próxima semana continuaremos repasando nuestro programa electoral de 2023. Será el turno de otro aspecto fundamental para nuestra ciudad: la iluminación y la seguridad en nuestras calles.

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Rendimos cuentas: lo que hemos hecho por la limpieza de Sant Feliu

En 2023 nos presentamos a las elecciones municipales con un programa que recogía 190 propuestas para mejorar Sant Feliu.
Ahora que ya estamos en la recta final del mandato, creo que es importante hacer algo que considero fundamental en política: rendir cuentas.
Explicar qué dijimos que haríamos, qué hemos conseguido y, también, qué nos ha quedado por hacer.
Y hacerlo además desde una posición que no siempre permite ejecutar directamente las propuestas: la oposición.
Por eso quiero comenzar por el primer capítulo de nuestro programa electoral de 2023: la limpieza.
La limpieza, una prioridad
Que la limpieza fuera el primer capítulo de nuestro programa no fue casualidad.
Ya entonces sabíamos que era una de las principales preocupaciones de los vecinos. Y tres años después, seguimos recibiendo constantemente quejas sobre calles sucias, contenedores desbordados, vertidos ilegales, suciedad en determinados espacios y falta de mantenimiento.
Durante estos años hemos trasladado estas situaciones al Ayuntamiento en numerosas ocasiones.
Hemos denunciado los problemas que nos habéis hecho llegar y hemos exigido respuestas. Porque entendemos que Sant Feliu merece un servicio de limpieza acorde con lo que pagamos entre todos.
También hemos defendido la necesidad de mejorar el control sobre el incivismo y de exigir a la empresa responsable del servicio que cumpla con los estándares que nuestra ciudad necesita.
Estar en la oposición no significa quedarse de brazos cruzados
Es cierto: no hemos podido ejecutar directamente muchas de estas medidas porque no hemos gobernado.
Pero estar en la oposición no significa permanecer al margen.
Nuestro compromiso ha sido claro: escuchar, denunciar, proponer y exigir soluciones.
Hemos utilizado las herramientas que tenemos a nuestra disposición para poner sobre la mesa los problemas de limpieza de Sant Feliu y para reclamar al Gobierno municipal que actúe.
Y lo seguiremos haciendo.
Porque creemos que una ciudad limpia no depende únicamente de tener un buen contrato. También requiere control, planificación, seguimiento, medios adecuados y tolerancia cero con el incivismo.
El compromiso para 2027
Pero no queremos quedarnos únicamente en señalar lo que no funciona.
De cara a 2027 queremos dar un paso más.
Nuestra propuesta será impulsar un Plan Integral de Limpieza para Sant Feliu, acompañado de un mayor control sobre la calidad del servicio, herramientas tecnológicas que permitan comunicar y hacer seguimiento de las incidencias y más transparencia.
Queremos que los vecinos puedan saber qué se reclama, cuándo se reclama y si el Ayuntamiento está cumpliendo.
Porque cuando una persona paga sus impuestos, tiene derecho a exigir que los servicios municipales funcionen.
Y la limpieza no es un lujo.
Es una obligación.
En 2023 asumimos el compromiso de trabajar para conseguir un Sant Feliu más limpio. Durante estos años, desde la oposición, hemos seguido defendiendo esa prioridad.
Y en 2027 queremos estar en condiciones de hacer realidad las soluciones que hoy solo podemos reclamar.
Seguimos trabajando.
La próxima semana continuaremos repasando nuestro programa electoral de 2023 y analizaremos qué hemos hecho para mejorar otro aspecto fundamental de nuestra ciudad: la calidad del espacio urbano.

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Las calles piden hechos, no promesas

Hay problemas que no admiten excusas porque afectan al día a día de todos los vecinos. La limpieza de nuestras calles, el estado del pavimento o una iluminación adecuada no son grandes proyectos de futuro, sino la base de una ciudad cuidada, segura y agradable para vivir. Y, sin embargo, la sensación que transmite Sant Feliu de Llobregat es justamente la contraria: suciedad acumulada, aceras deterioradas, calles con un mantenimiento insuficiente y puntos donde la iluminación deja mucho que desear.
Lo más sorprendente es que quienes hoy gobiernan dedicaron años a denunciar precisamente estas mismas deficiencias cuando estaban en la oposición. Criticaban la falta de limpieza, reclamaban más mantenimiento y prometían que otra forma de gestionar era posible. Tres años después, la realidad demuestra que aquellas críticas no se han traducido en soluciones. Los problemas siguen ahí y, en algunos casos, la percepción vecinal es que incluso han empeorado.
El gobierno tripartito parece haber convertido la comunicación en su principal política. No faltan los grandes anuncios, las presentaciones, las fotografías para las redes sociales o los titulares llenos de promesas. Pero mientras se dedica tanto esfuerzo a proyectar una imagen de gestión, la administración del día a día queda en un segundo plano. Y es precisamente esa gestión cotidiana la que marca la diferencia entre una ciudad bien gobernada y otra que va perdiendo calidad urbana poco a poco.
Los vecinos no necesitan más campañas de comunicación. Necesitan calles limpias, aceras en condiciones, un alumbrado que funcione correctamente y un mantenimiento constante de los espacios públicos. En definitiva, necesitan que el Ayuntamiento priorice resolver los problemas reales antes que construir un relato.
A partir de septiembre, previsiblemente asistiremos a un auténtico desfile de anuncios, inauguraciones y nuevas promesas. Con las elecciones municipales cada vez más cerca, aumentará el ritmo de las iniciativas y de las publicaciones en redes sociales. Pero la pregunta es inevitable: si durante tres años no han sido capaces de solucionar cuestiones tan básicas, ¿qué garantía existe de que lo harán en los diez meses que quedan hasta las elecciones?
Los vecinos merecen hechos, no fotografías. Porque gobernar no consiste en anunciar constantemente lo que se hará algún día, sino en demostrar cada jornada que la ciudad está mejor cuidada que el día anterior.

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3 años trabajando para Sant Feliu

Hace justo 3 años que empezó el mandato municipal. Durante estos tres años hemos ejercido una oposición útil, constructiva y cercana a los vecinos. Hemos llevado al pleno municipal propuestas concretas para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, fiscalizar la acción del gobierno y defender los intereses de Sant Feliu.

NUESTRA ACTIVIDAD EN ESTOS TRES AÑOS

Más accesibilidad e inclusión

Hemos impulsado iniciativas para construir una ciudad más inclusiva para todos:

  • Propuesta para crear parques infantiles accesibles.
  • Implantación de pictogramas en pasos de peatones para personas con Trastorno del Espectro Autista.
  • Medidas de apoyo e inclusión para las personas celíacas.
  • Defensa de espacios públicos adaptados a las necesidades de todas las familias.

Más salud y bienestar

Hemos trabajado para reforzar la seguridad y la atención a las personas:

  • Propuesta para instalar desfibriladores en los centros cívicos y espacios públicos.
  • Defensa de mejoras en la atención sanitaria.
  • Iniciativas para ampliar servicios destinados al bienestar de las familias y sus mascotas, como la propuesta de un cementerio municipal para mascotas.

Más limpieza y mejor mantenimiento

La limpieza y el mantenimiento urbano han sido una prioridad constante:

  • Presentación de un plan de limpieza de grafitis.
  • Denuncia continuada del deterioro del espacio público.
  • Campaña «Ilumina Sant Feliu» para reclamar una mejor iluminación en calles y plazas.
  • Seguimiento permanente del estado de la vía pública y de los servicios municipales.

Más seguridad y convivencia

Hemos defendido medidas para garantizar la convivencia y la protección de los vecinos:

  • Apoyo a reformas legales contra la ocupación ilegal.
  • Reclamación de más seguridad en los barrios.
  • Defensa de políticas que protejan la propiedad privada y la convivencia vecinal.

Fiscalidad responsable y control del gasto

Hemos ejercido una labor constante de control y fiscalización:

  • Análisis crítico de los presupuestos municipales.
  • Oposición a las subidas injustificadas de impuestos y tasas.
  • Defensa de una gestión más eficiente de los recursos públicos.
  • Reivindicación de inversiones útiles y prioridades reales para los vecinos.

Defensa de los grandes proyectos de ciudad

Hemos defendido los intereses históricos de Sant Feliu:

  • Seguimiento del soterramiento y defensa de la transparencia en su ejecución.
  • Reivindicación de inversiones necesarias para la ciudad.
  • Defensa de infraestructuras que mejoren la movilidad y la calidad de vida.

UN AÑO PARA HACER MÁS

Todavía queda un año de mandato y no vamos a bajar el ritmo.

Seguiremos trabajando para:

  • Conseguir una ciudad más limpia y mejor mantenida.
  • Mejorar la iluminación y la seguridad en todos los barrios.
  • Defender una fiscalidad justa para familias y comercios.
  • Apoyar al comercio local y la actividad económica.
  • Mejorar la accesibilidad y la inclusión.
  • Exigir mejores servicios públicos.
  • Preparar el proyecto de mejora que Sant Feliu necesita para los próximos años.

Estos tres años han demostrado que otra forma de hacer política es posible: escuchando a los vecinos, trabajando cada día y defendiendo los problemas reales de la ciudad.

Lo mejor para Sant Feliu está todavía por venir.

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Un plan de movilidad alejado de la realidad de los vecinos

En el pleno de mayo se debatió la aprobación del nuevo Plan de Movilidad de Sant Feliu. Un documento que, en teoría, debería servir para afrontar algunos de los problemas que más preocupan a nuestros vecinos: la congestión del tráfico, la falta de aparcamiento, la seguridad vial o las dificultades que encuentran muchos comerciantes y profesionales para desarrollar su actividad diaria.

Sin embargo, tras analizar el contenido del plan, la conclusión es clara: el gobierno municipal vuelve a apostar por una visión de la movilidad basada principalmente en restringir el uso del vehículo privado, ampliar las peatonalizaciones y consolidar un modelo que ya ha generado numerosas críticas en distintos barrios de la ciudad.

Lo más llamativo es que el propio documento reconoce la existencia de problemas importantes. Admite la elevada intensidad de tráfico que soporta Laureà Miró, la saturación del aparcamiento en numerosas zonas del centro y la presión creciente sobre los espacios de carga y descarga. Son realidades que cualquier vecino puede comprobar a diario.

Pero, lejos de plantear soluciones equilibradas para afrontar estos retos, la respuesta propuesta pasa por más limitaciones, más regulación y una reducción progresiva del espacio destinado a la circulación y al estacionamiento. Es difícil entender cómo se pretende resolver un problema de falta de aparcamiento eliminando más plazas o cómo se quiere mejorar la movilidad complicando todavía más los desplazamientos de quienes utilizan el coche por necesidad y no por capricho.

Especial preocupación merece la ausencia de una evaluación rigurosa sobre los carriles bici implantados durante los últimos años. Muchos vecinos consideran que algunos de ellos están mal ubicados, generan conflictos de convivencia o han supuesto la pérdida de plazas de aparcamiento importantes para residentes y comercio local. Antes de plantear nuevas ampliaciones, parecería razonable analizar qué actuaciones han funcionado y cuáles requieren correcciones. Sin embargo, el plan opta por consolidar y ampliar la red existente sin un debate previo sobre sus resultados reales. Esta posición era la que defendían los partidos del tripartito de gobierno, PSC, Junts y Veins cuando estaban en la oposición.

Algo similar ocurre con las propuestas de pacificación del centro urbano y de ejes tan importantes como Laureà Miró. Sobre el papel, estos proyectos pueden parecer atractivos. Pero una ciudad debe diseñarse pensando en todos sus usuarios: comerciantes, repartidores, personas mayores, familias o vecinos con dificultades de movilidad. La accesibilidad no puede convertirse en una cuestión secundaria.

Otro aspecto que nos genera dudas es la incorporación al plan de la denominada «movilidad con perspectiva de género». El documento afirma que pretende garantizar una movilidad segura, accesible y equitativa adaptada a las diversas necesidades de la población. Sin embargo, no concreta qué necesidades específicas de movilidad existen en Sant Feliu en función del sexo de las personas, qué problemas concretos pretende resolver ni cómo se evaluará la eficacia de las medidas propuestas.

La seguridad, la accesibilidad y la calidad del espacio público son objetivos compartidos por todos. Pero para que las políticas públicas sean útiles deben basarse en diagnósticos claros, medidas concretas y resultados medibles. De lo contrario, existe el riesgo de introducir conceptos que generan titulares pero que aportan poca utilidad práctica a la hora de resolver los problemas reales de los ciudadanos.

Además, resulta difícil no recordar que cuando se plantearon iniciativas para mejorar la iluminación en determinados puntos de la ciudad, precisamente una cuestión relacionada con la percepción de seguridad en el espacio público, el gobierno municipal negó la existencia del problema y rechazó nuestras propuestas presentadas.

Desde nuestra perspectiva, Sant Feliu necesita una movilidad equilibrada. Una movilidad que combine la seguridad vial con la fluidez del tráfico, que apoye al comercio local, que tenga en cuenta las necesidades de quienes utilizan el transporte público, la bicicleta o los desplazamientos a pie, pero que también respete a quienes necesitan utilizar el vehículo privado en su día a día.

La movilidad del futuro no debe construirse desde posiciones ideológicas ni desde una visión única de cómo deben desplazarse los ciudadanos. Debe construirse desde el sentido común, escuchando a los vecinos y buscando soluciones reales para los problemas reales.

Por todo ello, votamos en contra de este Plan de Movilidad. No porque estemos en contra de mejorar la ciudad, sino precisamente porque creemos que Sant Feliu merece un plan mejor, más equilibrado y más conectado con la realidad cotidiana de sus vecinos.

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La seguridad no puede depender de pactos partidistas

La seguridad de los ciudadanos debería estar por encima de cualquier negociación política. Sin embargo, en Cataluña llevamos años viendo cómo las prioridades del Govern y de los partidos independentistas parecen ir en otra dirección: reducir progresivamente la presencia de Guardia Civil y Policía Nacional mientras se promete que los Mossos d’Esquadra asumirán todas las competencias. El problema es evidente: esa transición se está haciendo sin suficientes efectivos reales para cubrir el territorio. Y ciudades como Sant Feliu de Llobregat empiezan a sufrir las consecuencias.

El Gobierno de Pedro Sánchez y el Ejecutivo de Salvador Illa han mantenido acuerdos con partidos separatistas que pasan por ampliar competencias exclusivas de los Mossos y disminuir todavía más el papel operativo de los cuerpos estatales en Cataluña. En paralelo, el discurso político insiste en una “policía integral catalana” como objetivo estratégico. Pero una cosa es el relato institucional y otra muy distinta la realidad de la calle.

Porque la realidad es que faltan agentes.

Los datos oficiales muestran que la criminalidad en Sant Feliu aumentó durante 2025, mientras continúan los operativos especiales contra drogas, armas y delincuencia organizada en el Baix Llobregat. Las intervenciones extraordinarias sirven para contener situaciones concretas, pero no sustituyen la vigilancia diaria ni la presencia preventiva en los barrios. Y eso es precisamente lo que muchos vecinos echan en falta.

La pregunta incómoda es inevitable: ¿cómo pretende la Generalitat asumir más competencias policiales si todavía no puede garantizar suficientes patrullas en municipios metropolitanos densamente poblados?

Durante años se ha vendido la idea de que expulsar progresivamente a Guardia Civil y Policía Nacional de Cataluña era una cuestión de “normalidad competencial”. Pero esa decisión tiene consecuencias muy concretas. Cuando desaparecen efectivos estatales y los Mossos no tienen todavía capacidad suficiente para sustituirlos plenamente, el resultado no es más seguridad catalana. El resultado es menos policías disponibles en la calle.

Y eso lo pagan los ciudadanos.